Cada 24 de diciembre Jorge Bergoglio tenía la costumbre de visitar una imagen de María Auxiliadora en la iglesia donde fue bautizado en 1936.

Jorge Mario Bergoglio tenía cada año por estas fechas una cita obligada. Cada 24 de diciembre se inclinaba a los pies de la Virgen. Sin protocolo alguno y sin nadie que lo acompañara, a media tarde subía al camarín en lo alto de la basílica de María Auxiliadora y San Carlos del barrio porteño que lo vio nacer, Almagro.

“Desde abajo no se ve el banco porque está detrás de una columna, pero ahí venía a rezar el rosario. Siempre a las cinco de la tarde, y pocos lo veían porque la Misa es a las siete”, cuenta un laico que prefiere que no figure su apellido, pero que conoce la historia de primera mano. “Todo esto lo sé porque yo mismo lo acompañé después muchas veces hasta el subte. Siempre se despedía diciendo: ‘Rece por mí’”.

El bautismo del papa Francisco fue celebrado el 25 de diciembre de 1936. Siendo ya obispo, para rememorarlo, desde el Arzobispado porteño, Bergoglio tomaba el subterráneo en la estación Plaza de Mayo hasta Castro Barros. De allí caminaba dos cuadras hasta la iglesia San Carlos Borromeo y basílica de María Auxiliadora.

Se trata de una fecha que, a su juicio, ningún cristiano debe olvidar. En enero de este año, durante un rezo del Ángelus, decía el Papa: “No puedo preguntarles si ustedes se acuerdan del día de su bautismo, porque la mayor parte de ustedes eran niños, como yo. Fuimos bautizados de niños. Pero les hago otra pregunta: ustedes, ¿saben la fecha de su Bautismo? ¿Conocen en qué día fueron bautizados? Que cada uno piense. Y si no conocen la fecha, o la han olvidado, volviendo a casa pregunten a la mamá, a la abuela, al tío, a la tía, al abuelo, al padrino, a la madrina: ¿en qué fecha? Y esa fecha deberemos tenerla siempre en nuestra memoria, porque es una fecha de fiesta, es la fecha de nuestra santificación inicial, es la fecha en la que el Padre nos ha dado el Espíritu Santo que nos empuja a caminar. Es la fecha del gran perdón. No se olviden: ¿cuál es la fecha de mi bautismo?”.


El entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, durante la tradicional fiesta de María Auxiliadora en el barrio porteño de Almagro.

Salesiano antes que jesuita
El propio Pontífice habló a quien escribe estas líneas —el día en que bautizó a sus hijas en la Casa de Santa Marta— de su casa paterna en el barrio de Almagro, en la calle Castro, número 700, a cuadra y media de la parroquia San Antonio, donde sus padres se conocieron. Y es allí donde el carisma salesiano de Don Bosco impulsó al padre Lorenzo Massa en 1908 a crear el club de fútbol San Lorenzo de Almagro, del que es seguidor Francisco. Los colores azul y rojo del San Lorenzo son los del manto de María Auxiliadora.

Los salesianos en Argentina se sienten orgullosos de estas raíces salesianas del Papa. Antes que jesuita, “él fue salesiano primero”, me dijo alguna vez Vicente Ricchetti, entonces párroco en María Auxiliadora.

Enrique Pozzoli, el salesiano amigo de la familia Bergoglio, fue el párroco que realizó el bautismo del pequeño Jorge Mario, y luego sería su director espiritual. También allí, varias décadas antes, había hecho su primera comunión el beato Ceferino Namuncurá, aspirante a sacerdote de origen mapuche.

Hoy, si uno visita la basílica María Auxiliadora, en su entrada principal, por la calle Hipólito Irigoyen, se encuentra con varios carteles de actividades parroquiales. De tamaño medio, se puede ver una imagen con la foto del Papa y la frase: “Conocé el Bautisterio del Papa. La pila bautismal donde Francisco nació a la Fe”.

Hay que atravesar toda la iglesia hasta que al costado del altar se encuentra con un cartel que con una flecha le indica que debe seguir hasta encontrarse con una foto tamaño real del primer Pontífice argentino. Por ahí se accede a la pila bautismal.

Hace algunos años el encargado de mantenimiento del turno mañana se ha convertido en una especie de guía para los turistas, extranjeros sobre todo, que llegan por la historia personal del Sumo Pontífice. “Recibimos a visitantes de Estados unidos, Alemania, Inglaterra… Una vez vino un obispo desde Polonia, y a pesar de que yo no sé ningún idioma más que el propio, con señas conseguimos entendimos”, recuerda. •

 

Lucas Schaerer

Buenos Aires
20 de diciembre de 2018
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Fuente: www.alfayomega.es/173356/la-cita-anual-con-la-virgen-a-la-que-nunca-faltaba-el-papa

 


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