¿Quién es para vos María Auxiliadora?

Chi é Maria Ausiliatrice dei Cristiani per te?

 

Who is Mary Help of Christians for you?

 

¿Quién es para vos María Auxiliadora? ¿Qué significó para tu vida María Auxiliadora?

Chi é per te Maria Ausiliatrice? Chí significava per la tua vita Maria?

Who is Mary Help of the Christians for you? What have Mary meant for your life?

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María Auxiliadora, es la incondicional, la que está ahí.

Tengo una imagen de ella muy cercana, cómo quien acompaña el caminar, cómo quien da la mano para cruzar, cómo quien te acerca un mate cuando lo necesitas.

María, la mujer de los gestos de amor. María, la que mira lo que viene con ojos de esperanza, la que sabe ponerse al servicio, hacerse chiquita y dejarse encontrar.

María es ejemplo de persistencia, de sinceridad, de honestidad.

¡No podría reducir su imagen solo a su vínculo con Jesús porque es mucho más inmensa!

Pienso en María y se me viene a la mente la frase “hacer de lo ordinario, algo extraordinario”. Y claro… ¡con amor, todo se convierte en extraordinario!

Que podamos transformar todo con amor, cómo lo hizo María.

 

Agustina Díaz González
Rosario, Santa Fe

Soy pediatra y me vi muy identificada en el vídeo del testimonio que figura en la página.

Mi marido es exalumno del colegio Don Bosco de Congreso. Este año nuestro hijo entró a primer año del María Auxiliadora de Almagro y realmente sentimos que en un momento muy difícil que atravesábamos como familia, ella nos acerca día a día nuevamente a su auxilio bajo su manto.

Aquí nos casamos y aquí nos está llamando para continuar a su lado y volver a recibirnos como Madre misericordiosa y tierna. ¡Participaremos del Congreso ya que nos sentimos parte de la inmensa Familia Salesiana!

Este 24 de mayo nos sacamos una foto con Nuestra Madre y la compartimos con ustedes.

Gracias por responder con tanto cariño y dedicación.

¡Un abrazo en nuestra Madre!

¡Bendiciones y gracias por hacernos parte de la Familia Salesiana!

Ángeles Menéndez

Liniers, Buenos Aires

María Auxiliadora es mi madre, guía y a ella le debo todo lo que soy.

En ella encontré ese apoyo, amor constante y sincero. No hay día que no pueda dejar de agradecer desde la oración y las acciones todo lo dado. Ella siempre me acompaña en mis tareas diarias, en casa, en el trabajo y en el estudio constante; en caminatas y sobre todo en tiempos de misiones.

Madre Auxiliadora, feliz por tenerte en mi vida y corazón.

 

Pamela Nievas
San Luis

“¡Yo creo en los milagros!”

Me llamo Gladys Vignal. Soy reciente jubilada docente (profesora de Educación física), madre de cuatro hijos maravillosos, pero además cantante y compositora de Córdoba capital.

Durante muchos años fui convocada para cantarle cada 24 de septiembre a la Virgen de la Merced, y allí estaba con mi corazón entregado a nuestra madre junto a mi esposo y la banda. Hace diez años atrás enfermé gravemente de mis cuerdas vocales a tres días de la serenata a la Virgen. El diagnóstico: quistes en ambas cuerdas vocales debido al esfuerzo que implicaba dar clases al aire libre durante todo el día.

El especialista me comunica que deben operarme las cuerdas vocales, ya que estaba a un paso del cáncer. Mi reacción fue espontánea: un “no” rotundo, pidiéndole por favor que me deje hacer una rehabilitación, que yo sanaría. Que no me operaran, ya que interiormente sabía que si lo hacían no volvería a cantar.

Así fue que el médico me otorga siete días de rehabilitación. Al volver me haría otro estudio: si los quistes seguían me operarían ya que estaba al cuidado de una Aseguradora de Riesgos del Trabajo.

Recuerdo que comencé a caminar sin rumbo. Sólo pensaba que, como fuese, en tres días debía cantarle a nuestra Madre.

Llegué a rehabilitación y le comenté a la profesional lo que haría el 24 de septiembre. Que sólo sería una canción en muchos tonos más abajo, ya que no tenía voz. Así comenzó todo en complicidad con ése ángel que me tocó como fonoaudióloga.

Dia de la serenata. Llego con mi esposo Fernando Sosa, guitarrista, y hablo con el párroco contándole mi problema, y que sentía que debía cantarle a la Virgen aunque sea un tema. Y así fue. El padre me presentó comentando lo que me sucedía, subí al escenario y comencé a cantar para Ella con un tono muy bajo. Entonces comencé a sentir que mi voz se estaba aclarando… y canté otro tema, y luego otro hasta que mi voz quedó absolutamente clara llegando a tonos impensados.

Cuando desciendo del escenario el Padre y la gente comenzaron a saludarme diciendo: “Es un milagro”. Al otro día volví con mi fonoaudióloga y lloró conmigo, ya que no podía creer la claridad de mi voz.

Se cumplen los siete días que me había otorgado el especialista y esta profesional me acompaña al estudio, que consiste en enviar a las cuerdas vocales una cámara a través de la nariz.

Cuando me estaba realizando el estudio, el médico me pregunta: “¿Hiciste bien los deberes? Yo con la cabeza asentía, ya que no podía hablar con tanto aparato molesto. Y continuó preguntando, ya enojado: “¡¿Quién te operó?!”. Mi fonoaudióloga respondió: “¡Nadie!”. “¡Imposible!” —dijo el médico—. Están las cicatrices. ¡Alguien te operó!”.

En ese momento mi fonoaudióloga y yo comenzamos a llorar. El especialista, que no entendía nada, seguía preguntando. Hasta que Maricel respondió por mí: “Doctor, ¿usted cree en los milagros? Gladys fue a cantarle a la Virgen de la Merced hace cuatro días y volvió así”.

Al poco tiempo me dieron el alta y hasta el día de hoy jamás volví a tener problemas en mis cuerdas vocales.

Pasaron cuatro años sin cantarle a la Virgen, ya que había cambiado la comisión que organizaba la fiesta y no tenían mi teléfono. Pero como la Virgen siempre está a mi lado, no sé cómo me llamaron de María Auxiliadora para que el 24 de mayo le cante a la Madre.

Para mí fue una alegría inmensa volver a mirarla a los ojos y cantarle, con la voz quebrada, sí, ¡pero de emoción!

Doy gracias a Dios y a la vida por este milagroso honor de acompañar y honrar a nuestra madre adorada.

¡Bendiciones! ¡Yo creo en los milagros!

 

Gladys Vignal

Ciudad de Córdoba

María Auxiliadora para mí es mi madre, mi compañera de camino.
Quien me lleva de la mano y me conduce hacia su hijo Jesús.
Quien me mira con amor y dulzura en esos momentos en que me dejo llevar por el desánimo.
María es mi todo, es mi ejemplo a seguir en fidelidad y obediencia, quien desde niña le ha dicho “sí” al plan de Dios.
Me quedo con esta frase de Don Bosco que cada día intento hacerla propia en mí vida, que dice: “Confía en María y verás lo que son los milagros”.

Julia Espinoza
Rosario, Santa Fe